Parroquia Inmaculada Concepción de Talagante
Fue erigida el 13 de octubre del 1824 por el Arzobispo Ignacio Cienfuegos. Ubicada en la plaza de armas de Talagante, desde el 09 de junio de 1893 por Decreto de Monseñor Rafael Valetín Valdivieso.
El PRESBITERIO
El Presbiterio es el lugar de los presbíteros, esta reservado a ellos y a quienes les ayudan y acompañan durante la eucaristía.
El ALTAR
Es el símbolo de Cristo como "Piedra Angular". El Altar es ara y mesa. "Ara" en cuanto al lugar del sacrificio. "Mesa del Señor" en cuanto lugar del convite eucarístico.
sábado, 25 de agosto de 2012
El Bautismo
Los padres, al recibir el hijo e hija como un don, deciden que su niño o niña entre en el mundo habitado por Dios. Un mundo profundo y maravilloso para quien tiene ojos para ver.
El niño bautizado entra así en un universo que está bajo la mirada de Dios. El Bautismo no es sencillamente un rito externo, sino una fuerza interior. El niño bautizado adquiere la posibilidad de creer en Dios, de amarlo y de servirlo, desde el mismo momento. A su manera, pero verdaderamente, puede amar a Dios y enseñar a los padres a amarlo. Puede también descubrir y contemplar a Dios en el mundo, con fuerza e interioridad.
A medida que el niño crece, la familia y la comunidad eclesial están presentes en las elecciones del niño y niña como señales del amor de Dios y de sus llamada.
Se espera que los padres encuentren siempre en la comunidad la fuerza para continuar y cumplir con su compromiso de educar en la fe a sus hijos.
(Equipo Nacional de Pastoral de la infancia - Conferencia Episcopal de Chile)
martes, 14 de agosto de 2012
Razones de nuestra esperanza
Es una curiosa, en muchas personas, ese ir pasando, en los distintos ámbitos de la vida, a lo que en cada momento se nos muestra como “las últimas novedades”: conocer y tener el último producto aparecido, consumir las últimas novedades, estar a la moda en todo y no estar al margen de lo novedoso.
Este vivir acumulativamente, tragando sin masticar, sólo hace quedarse en la cáscara de todo, con unas pocas impresiones superficiales y creyendo ingenuamente que “conocemos”.
En el plano de la vida espiritual, esta carrera por las novedades se transforma en una búsqueda y acumulación de “experiencias”: se va pasando de tal o cual terapia o lectura supuestamente “sicológica” a tal o cual experiencia esotérica, o tal lectura “metafísica”. Y así continúa la permanente búsqueda de novedades, quizás porque la fe cristiana es considerada algo “demasiado conocido”. (CONALI - 08.07.2012)
Interesante artículo extraído de la "hojita del domingo", No hay duda ... hay que formarse y hay que saber dónde y cómo hacerlo. Por mucha preparación que creamos tener, no es suficiente. Los tiempos que vivimos lo requieren, debemos alimentar nuestra fe, y sobretodo "dar razón de nuestra esperanza" (1 Pe 3, 15).
Formarse "on line" es una alternativa válida y al alcance de nuestro "tiempo". Sitios hay muchos: Catholic.net, Encuentra.com, todocatólico.org, apologética católica, entre otros.
Personalmente recomiendo mercaba.org, un sitio muy interesante. Tiene materiales valiosísimos y una oferta de formación e información nada despreciable. Dos apartados que nos pueden ser útiles son:
- Biblioteca Católica digital (muy completa y de confianza. Se puede descargar completa al disco duro)
- Fichero ideológico (citas, textos del magisterio y reflexiones sobre los temas más diversos, muy completo!)
martes, 24 de julio de 2012
"Dense fraternalmente el saludo de la paz" ...
Del Blog "Jorge, de profesión cura"
El signo de la paz que nos brindamos en la misa es un rito “con el que la Iglesia implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y con el que los fieles se expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental” (IGMR 82). Está previsto además que sea un rito sobrio “En cuanto al signo mismo para dar la paz, establezca la Conferencia de Obispos el modo, según la idiosincrasia y las costumbres de los pueblos. Conviene, sin embargo, que cada uno exprese la paz sobriamente sólo a los más cercanos a él” (IGMR 82). Tan sobrio que incluso el salir el sacerdote del presbiterio para dar la paz a los fieles, debe ser algo extraordinario: “«El sacerdote puede dar la paz a los ministros, permaneciendo siempre dentro del presbiterio, para no alterar la celebración. Hágase del mismo modo si, por una causa razonable, desea dar la paz a algunos fieles” (Redemptionis Sacramentum 72).
Es más, incluso releyendo las rúbricas del Misal Romano se dice que la invitación “Daos fraternalmente la paz” es algo que el sacerdote o el diácono dicen “si se juzga oportuno”.
Recuerdo esto porque el gesto de la paz se convierte a nada que uno se descuide en un gallinero que en lugar de prepararnos para la comunión nos descentra y alborota. Hemos pasado de que “cada uno exprese la paz sobriamente sólo a los más cercanos a él” a una necesidad de saludar a toda la concurrencia, cuando no en una explosión de besos y abrazos como si lleváramos dos años sin vernos. Y no digo nada en algunas celebraciones especiales.
¿Cuántas veces no nos ha pasado que llega el momento de la paz en una misa de funeral y comienza la gente a acercarse a los familiares del difunto en una cola interminable? Tanto que cuando el sacerdote va a dar la paz a los familiares (una causa razonable) le es imposible porque todo el mundo está a lo mismo. Más de una vez me he quedado ahí como un pasmarote intentando dar la paz y nadie me hace caso porque se ha producido una avalancha de gente tal que los familiares no dan abasto. ¿Y en las primeras comuniones? De repente el niño da la paz a papá y mamá y a los abuelos, y le llaman los tíos… y el niño que desaparece por la iglesia, de forma que congregar de nuevo a los neo comulgantes es tarea de titanes. O están en la misa con los niños, llega la paz y los niños que salen corriendo por toda la iglesia buscando a familiares y amigos. Hasta en bodas, como no andes listo aprovechan ese momento familiares y amigos para felicitar a los novios.
El rito de la paz no es momento de saludos, efusiones, enhorabuenas o pésames. Es un gesto sencillo que expresa un deseo de paz y comunión entre todos antes de recibir la Eucaristía. Nada más.
Es bueno que tanto sacerdotes y fieles cuidemos el gesto de la paz para que sea lo que tiene que ser. Suelo recordarlo de vez en cuando en las misas, y por supuesto en celebraciones como primeras comuniones tengo avisados a los niños de que la paz a papá y mamá, compañeros, catequista y sacerdote. Y bastante es. Pero no es tan complicado.
El problema viene cuando no sabemos el sentido de los gestos y la fuerza que encierran, y acabamos convirtiendo un gesto que debe expresar la comunión eclesial y la mutua caridad en un saludarnos, en un muá muá, en ocasión para dar el pésame o la enhorabuena, dependiendo de circunstancias. El gesto de la paz es mucho más. Por eso es sobrio, porque es muy serio lo que expresa. Re-convertirlo en multiplicidad de abrazos y besos por todo el templo es dejarlo reducido a unos saludos que deben hacerse a la entrada o la salida. Nunca en la liturgia.
jueves, 26 de abril de 2012
Sobre la "Oración Universal"
Leo con frecuencia el Blog del Padre Jorge Berbellín, de la parroquia Beata María Ana Mogas, en España, Madrid. A propósito de una de sus recientes publicaciones sobre la "oración del los fieles", la comparto con ustedes pues creo que es un aporte a nuestra formación litúrgica.
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"De vez en cuando, en celebraciones digamos “especiales” (bodas, bautizos, primeras comuniones), hay personas que sugieren la posibilidad de redactar ellos mismos las intenciones de la oración de los fieles. No hay problema ninguno en que así sea, aunque yo pido revisarlas antes de su lectura.
El gran problema con el que me encuentro es que suelen redactarse peticiones demasiado “egoístas”, en las que se pide mucho por el bautizando, o los novios, o los niños y sus necesidades, pero olvidándose de las necesidades de la iglesia y del mundo.
No se pueden redactar siete peticiones centradas en uno mismo. Por los confirmandos… para que seamos testigos; y para que demos ejemplo, y por nuestra familia, y por los catequistas, y por nuestros amigos… Una total contradicción. Por un lado celebramos un sacramento en la comunidad, y por otro sólo pedimos por nosotros. Poco eclesial queda la cosa. La Instrucción General del Misal Romano explica cómo debe ser de ordinario la serie de intenciones:
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"De vez en cuando, en celebraciones digamos “especiales” (bodas, bautizos, primeras comuniones), hay personas que sugieren la posibilidad de redactar ellos mismos las intenciones de la oración de los fieles. No hay problema ninguno en que así sea, aunque yo pido revisarlas antes de su lectura.
El gran problema con el que me encuentro es que suelen redactarse peticiones demasiado “egoístas”, en las que se pide mucho por el bautizando, o los novios, o los niños y sus necesidades, pero olvidándose de las necesidades de la iglesia y del mundo.
No se pueden redactar siete peticiones centradas en uno mismo. Por los confirmandos… para que seamos testigos; y para que demos ejemplo, y por nuestra familia, y por los catequistas, y por nuestros amigos… Una total contradicción. Por un lado celebramos un sacramento en la comunidad, y por otro sólo pedimos por nosotros. Poco eclesial queda la cosa. La Instrucción General del Misal Romano explica cómo debe ser de ordinario la serie de intenciones:
a) Por las necesidades de la Iglesia.
b) Por los que gobiernan y por la salvación del mundo.
c) Por los que sufren por cualquier dificultad.
d) Por la comunidad local.
b) Por los que gobiernan y por la salvación del mundo.
c) Por los que sufren por cualquier dificultad.
d) Por la comunidad local.
Cuando en una celebración me piden redactar las intenciones de la oración de los fieles siempre les doy estas orientaciones. Les pido que no se pasen en el número de intenciones (seis, siete… no más), que incluyan siempre esas cuatro intenciones básicas, y que no conviertan la oración de los fieles en un interminable desfile de niños o de mayores.
Se acercan fechas de primeras comuniones. Con el risgo de hacer celebraciones sobre todo “monas” y querer aprovechar la liturga para que los niños “hagan cosas”. Y encima todos encantados: “fíjate, diez niños, leyendo cada uno una petición… y han pedido por la abuelita, los papás, los primitos…”.
Se acercan fechas de primeras comuniones. Con el risgo de hacer celebraciones sobre todo “monas” y querer aprovechar la liturga para que los niños “hagan cosas”. Y encima todos encantados: “fíjate, diez niños, leyendo cada uno una petición… y han pedido por la abuelita, los papás, los primitos…”.
domingo, 15 de enero de 2012
Lugares de Encuentro con el Señor
Chile es un país de encuentro. Por así decirlo, tenemos vocación de congregación. Y así como es hermoso encontrarse con personas que nos importan, ¿dónde podemos encontrarnos con el Señor?
Un lugar de encuentro es la Liturgia y en especial, la celebración de los sacramentos de la fe. Entre ellos, la eucaristía es el centro de la vida cristiana, personal y comunitaria. Es “lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo” (Documento de Aparecida N°251).
Ella es celebración, es la fiesta pascual del Señor, vivida por medio de signos en una comunidad congregada por la fe que brota de la Palabra. Nuestras debilidades en la vocación cristiana y en el impulso misionero se explican, en parte, por la poca participación en la celebración dominical de la Pascua del Señor. Y, en los muchos lugares en que, por carencia de presbíteros, no se puede celebrar la eucaristía, la comunidad se reúne presidida por un diácono, una religiosa o un ministro laico,
debidamente autorizado, a celebrar una Liturgia de la Palabra.
Área Eclesial
Conferencia Episcopal de Chile
viernes, 21 de octubre de 2011
Las partes de la misa
Hoy más que nunca se hace necesario re-descubrir la riqueza de nuestras celebraciones litúrgicas. Siendo la liturgia la fiesta de la fe del Pueblo de Dios y el centro de la vida de la Iglesia, se hace indispensable que tanto pastores como fieles laicos se formen en todos los ámbitos de su celebración, para que esta sea activa, plena y consciente.
Esta presentación, utilizada en el curso de formación litúrgica de nuestra parroquia, pretende ser un pequeño aporte para nuestra comprensión personal y porque no en la catequésis.
sábado, 8 de octubre de 2011
El término "Liturgia"
Liturgia viene de la palabra griega "leitourgia", que a su vez está compuesta de "leitos", popular, del pueblo, y "ergon", obra; por lo tanto viene a significar "oficio o servicio público del pueblo". En este sentido lo utilizaban los griegos para designar cualquier servicio que se realizaba no en beneficio personal, sino en beneficio de la comunidad. En la antiguedad se consideraba de particular interés comunitario el del culto a los dioses. Por eso se fue reservando el nombre de liturgia a las funciones de los sacerdotes y del culto.
Con el paso del tiempo se han ido empleando otros términos para referirse a las celebraciones cristianas: "oficio", sagrados ritos", "celebraciones", "acción", "culto sagrado", entre otros.
La liturgia cristiana ha llegado a entenderse con mayor profundidad desde el Concilio Vaticano II, cuando se emprendió la reforma. Así, los textos litúrgicos la han definido en sus mejores valores, superando las definiciones que la identificaban solo con ceremonias, rasgos o prácticas. Dice el concilio: "...por la liturgia se ejerce la obra de nuestra redención" ... "contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia".
Con el paso del tiempo se han ido empleando otros términos para referirse a las celebraciones cristianas: "oficio", sagrados ritos", "celebraciones", "acción", "culto sagrado", entre otros.
La liturgia cristiana ha llegado a entenderse con mayor profundidad desde el Concilio Vaticano II, cuando se emprendió la reforma. Así, los textos litúrgicos la han definido en sus mejores valores, superando las definiciones que la identificaban solo con ceremonias, rasgos o prácticas. Dice el concilio: "...por la liturgia se ejerce la obra de nuestra redención" ... "contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia".


19:12
Apuntes de Liturgia



