Parroquia Inmaculada Concepción de Talagante
Fue erigida el 13 de octubre del 1824 por el Arzobispo Ignacio Cienfuegos. Ubicada en la plaza de armas de Talagante, desde el 09 de junio de 1893 por Decreto de Monseñor Rafael Valetín Valdivieso.
El PRESBITERIO
El Presbiterio es el lugar de los presbíteros, esta reservado a ellos y a quienes les ayudan y acompañan durante la eucaristía.
El ALTAR
Es el símbolo de Cristo como "Piedra Angular". El Altar es ara y mesa. "Ara" en cuanto al lugar del sacrificio. "Mesa del Señor" en cuanto lugar del convite eucarístico.
lunes, 14 de enero de 2013
El ABeCedario del Año de la Fe
Don Javier Leoz, delegado de Religiosidad Popular de la Archidiócesis de Pamplona, España, ha elaborado un abecedario de recomendaciones para vivir un 2013 centrado en el Año de la Fe. "Adquirir conciencia de la fe, beber de la palabra, confesar los contenidos de nuestra fe, dar valor a la caridad o estimular los grupos existentes en la parroquia", son algunos ejemplos.
Tal vez comenzar por leerlos tranquilamente y luego a poner en práctica los que se nos hagan más fáciles. En fin ... ¿tenemos casi todo este año verdad?.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Recibir la comunión: ¿en la boca o en la mano?
Según la normativa actual, es tan válido recibir la comunión en la boca como en la mano; los dos modos de recibir el Cuerpo del Señor tienen sentido, y los dos pueden expresar igualmente nuestra comprensión y respeto al misterio eucarístico.
Sin embargo, es bueno tener presente algunos criterios que nos pueden ayudar a discernir a cada uno la mejor manera de recibir la Comunión:
- Los cristianos de los primeros siglos no conocieron la recepción en la boca, sino que mantuvieron con naturalidad la costumbre de recibir el pan eucarístico en la mano. Hasta el siglo IX, los fieles recibían la comunión en la mano. Existen muchos documentos que lo confirman y uno de los más importantes pertenece a San Cirilo de Jerusalén, que en el siglo IV señala lo siguiente: "Cuando te acerques a recibir el Cuerpo del Señor, no avances con las manos tensas ni con los dedos separados, sino haz de tu mano izquierda un trono para tu mano derecha, ya que ésta debe recibir al Rey y, en el hueco de tu mano, recibes el Cuerpo de Cristo, contestando: Amén".
- Poco a poco la costumbre fue cambiando. Los motivos no son fáciles de explicar porque recibir la comunión en la boca no se hizo por decreto ni fue igual en todas partes. Abusos, sacrilegios y profanaciones por parte de los herejes fueron limitando a los fieles la recepción en la mano.
- También en este período prevaleció más en la Eucaristía el aspecto de veneración y adoración por sobre el celebrativo. Esto hacía que muchos vieran como una falta de respeto recibir en las manos la Comunión.
Después de la Reforma Litúrgica del Concilio Vaticano II, varios episcopados del mundo expresaron su deseo de establecer la costumbre de dar a los fieles la Comunión en la mano. En nuestro país, se hizo realidad a partir del año 1973. Los Obispos encabezados por Monseñor Raúl silva Henríquez, hicieron pública la autorización de recibir la Comunión en la mano.
Es bueno insistir que el modo de comulgar no es un imposición. Cada fiel tiene la posibilidad de recibir la Comunión en la mano o en la boca, ojalá, sin perder de vista lo más natural, simbólico, bello y significativo. Lo importante es que se logre captar el significado profundo del gesto y se pueda manifestar más expresivamente la Fe y respeto hacia la Eucaristía.
(Fuente: "Liturgia y Celebración", Eduardo Cáceres Contreras)
sábado, 25 de agosto de 2012
El Bautismo
Los padres, al recibir el hijo e hija como un don, deciden que su niño o niña entre en el mundo habitado por Dios. Un mundo profundo y maravilloso para quien tiene ojos para ver.
El niño bautizado entra así en un universo que está bajo la mirada de Dios. El Bautismo no es sencillamente un rito externo, sino una fuerza interior. El niño bautizado adquiere la posibilidad de creer en Dios, de amarlo y de servirlo, desde el mismo momento. A su manera, pero verdaderamente, puede amar a Dios y enseñar a los padres a amarlo. Puede también descubrir y contemplar a Dios en el mundo, con fuerza e interioridad.
A medida que el niño crece, la familia y la comunidad eclesial están presentes en las elecciones del niño y niña como señales del amor de Dios y de sus llamada.
Se espera que los padres encuentren siempre en la comunidad la fuerza para continuar y cumplir con su compromiso de educar en la fe a sus hijos.
(Equipo Nacional de Pastoral de la infancia - Conferencia Episcopal de Chile)
martes, 14 de agosto de 2012
Razones de nuestra esperanza
Es una curiosa, en muchas personas, ese ir pasando, en los distintos ámbitos de la vida, a lo que en cada momento se nos muestra como “las últimas novedades”: conocer y tener el último producto aparecido, consumir las últimas novedades, estar a la moda en todo y no estar al margen de lo novedoso.
Este vivir acumulativamente, tragando sin masticar, sólo hace quedarse en la cáscara de todo, con unas pocas impresiones superficiales y creyendo ingenuamente que “conocemos”.
En el plano de la vida espiritual, esta carrera por las novedades se transforma en una búsqueda y acumulación de “experiencias”: se va pasando de tal o cual terapia o lectura supuestamente “sicológica” a tal o cual experiencia esotérica, o tal lectura “metafísica”. Y así continúa la permanente búsqueda de novedades, quizás porque la fe cristiana es considerada algo “demasiado conocido”. (CONALI - 08.07.2012)
Interesante artículo extraído de la "hojita del domingo", No hay duda ... hay que formarse y hay que saber dónde y cómo hacerlo. Por mucha preparación que creamos tener, no es suficiente. Los tiempos que vivimos lo requieren, debemos alimentar nuestra fe, y sobretodo "dar razón de nuestra esperanza" (1 Pe 3, 15).
Formarse "on line" es una alternativa válida y al alcance de nuestro "tiempo". Sitios hay muchos: Catholic.net, Encuentra.com, todocatólico.org, apologética católica, entre otros.
Personalmente recomiendo mercaba.org, un sitio muy interesante. Tiene materiales valiosísimos y una oferta de formación e información nada despreciable. Dos apartados que nos pueden ser útiles son:
- Biblioteca Católica digital (muy completa y de confianza. Se puede descargar completa al disco duro)
- Fichero ideológico (citas, textos del magisterio y reflexiones sobre los temas más diversos, muy completo!)
martes, 24 de julio de 2012
"Dense fraternalmente el saludo de la paz" ...
Del Blog "Jorge, de profesión cura"
El signo de la paz que nos brindamos en la misa es un rito “con el que la Iglesia implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y con el que los fieles se expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental” (IGMR 82). Está previsto además que sea un rito sobrio “En cuanto al signo mismo para dar la paz, establezca la Conferencia de Obispos el modo, según la idiosincrasia y las costumbres de los pueblos. Conviene, sin embargo, que cada uno exprese la paz sobriamente sólo a los más cercanos a él” (IGMR 82). Tan sobrio que incluso el salir el sacerdote del presbiterio para dar la paz a los fieles, debe ser algo extraordinario: “«El sacerdote puede dar la paz a los ministros, permaneciendo siempre dentro del presbiterio, para no alterar la celebración. Hágase del mismo modo si, por una causa razonable, desea dar la paz a algunos fieles” (Redemptionis Sacramentum 72).
Es más, incluso releyendo las rúbricas del Misal Romano se dice que la invitación “Daos fraternalmente la paz” es algo que el sacerdote o el diácono dicen “si se juzga oportuno”.
Recuerdo esto porque el gesto de la paz se convierte a nada que uno se descuide en un gallinero que en lugar de prepararnos para la comunión nos descentra y alborota. Hemos pasado de que “cada uno exprese la paz sobriamente sólo a los más cercanos a él” a una necesidad de saludar a toda la concurrencia, cuando no en una explosión de besos y abrazos como si lleváramos dos años sin vernos. Y no digo nada en algunas celebraciones especiales.
¿Cuántas veces no nos ha pasado que llega el momento de la paz en una misa de funeral y comienza la gente a acercarse a los familiares del difunto en una cola interminable? Tanto que cuando el sacerdote va a dar la paz a los familiares (una causa razonable) le es imposible porque todo el mundo está a lo mismo. Más de una vez me he quedado ahí como un pasmarote intentando dar la paz y nadie me hace caso porque se ha producido una avalancha de gente tal que los familiares no dan abasto. ¿Y en las primeras comuniones? De repente el niño da la paz a papá y mamá y a los abuelos, y le llaman los tíos… y el niño que desaparece por la iglesia, de forma que congregar de nuevo a los neo comulgantes es tarea de titanes. O están en la misa con los niños, llega la paz y los niños que salen corriendo por toda la iglesia buscando a familiares y amigos. Hasta en bodas, como no andes listo aprovechan ese momento familiares y amigos para felicitar a los novios.
El rito de la paz no es momento de saludos, efusiones, enhorabuenas o pésames. Es un gesto sencillo que expresa un deseo de paz y comunión entre todos antes de recibir la Eucaristía. Nada más.
Es bueno que tanto sacerdotes y fieles cuidemos el gesto de la paz para que sea lo que tiene que ser. Suelo recordarlo de vez en cuando en las misas, y por supuesto en celebraciones como primeras comuniones tengo avisados a los niños de que la paz a papá y mamá, compañeros, catequista y sacerdote. Y bastante es. Pero no es tan complicado.
El problema viene cuando no sabemos el sentido de los gestos y la fuerza que encierran, y acabamos convirtiendo un gesto que debe expresar la comunión eclesial y la mutua caridad en un saludarnos, en un muá muá, en ocasión para dar el pésame o la enhorabuena, dependiendo de circunstancias. El gesto de la paz es mucho más. Por eso es sobrio, porque es muy serio lo que expresa. Re-convertirlo en multiplicidad de abrazos y besos por todo el templo es dejarlo reducido a unos saludos que deben hacerse a la entrada o la salida. Nunca en la liturgia.
jueves, 26 de abril de 2012
Sobre la "Oración Universal"
Leo con frecuencia el Blog del Padre Jorge Berbellín, de la parroquia Beata María Ana Mogas, en España, Madrid. A propósito de una de sus recientes publicaciones sobre la "oración del los fieles", la comparto con ustedes pues creo que es un aporte a nuestra formación litúrgica.
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"De vez en cuando, en celebraciones digamos “especiales” (bodas, bautizos, primeras comuniones), hay personas que sugieren la posibilidad de redactar ellos mismos las intenciones de la oración de los fieles. No hay problema ninguno en que así sea, aunque yo pido revisarlas antes de su lectura.
El gran problema con el que me encuentro es que suelen redactarse peticiones demasiado “egoístas”, en las que se pide mucho por el bautizando, o los novios, o los niños y sus necesidades, pero olvidándose de las necesidades de la iglesia y del mundo.
No se pueden redactar siete peticiones centradas en uno mismo. Por los confirmandos… para que seamos testigos; y para que demos ejemplo, y por nuestra familia, y por los catequistas, y por nuestros amigos… Una total contradicción. Por un lado celebramos un sacramento en la comunidad, y por otro sólo pedimos por nosotros. Poco eclesial queda la cosa. La Instrucción General del Misal Romano explica cómo debe ser de ordinario la serie de intenciones:
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"De vez en cuando, en celebraciones digamos “especiales” (bodas, bautizos, primeras comuniones), hay personas que sugieren la posibilidad de redactar ellos mismos las intenciones de la oración de los fieles. No hay problema ninguno en que así sea, aunque yo pido revisarlas antes de su lectura.
El gran problema con el que me encuentro es que suelen redactarse peticiones demasiado “egoístas”, en las que se pide mucho por el bautizando, o los novios, o los niños y sus necesidades, pero olvidándose de las necesidades de la iglesia y del mundo.
No se pueden redactar siete peticiones centradas en uno mismo. Por los confirmandos… para que seamos testigos; y para que demos ejemplo, y por nuestra familia, y por los catequistas, y por nuestros amigos… Una total contradicción. Por un lado celebramos un sacramento en la comunidad, y por otro sólo pedimos por nosotros. Poco eclesial queda la cosa. La Instrucción General del Misal Romano explica cómo debe ser de ordinario la serie de intenciones:
a) Por las necesidades de la Iglesia.
b) Por los que gobiernan y por la salvación del mundo.
c) Por los que sufren por cualquier dificultad.
d) Por la comunidad local.
b) Por los que gobiernan y por la salvación del mundo.
c) Por los que sufren por cualquier dificultad.
d) Por la comunidad local.
Cuando en una celebración me piden redactar las intenciones de la oración de los fieles siempre les doy estas orientaciones. Les pido que no se pasen en el número de intenciones (seis, siete… no más), que incluyan siempre esas cuatro intenciones básicas, y que no conviertan la oración de los fieles en un interminable desfile de niños o de mayores.
Se acercan fechas de primeras comuniones. Con el risgo de hacer celebraciones sobre todo “monas” y querer aprovechar la liturga para que los niños “hagan cosas”. Y encima todos encantados: “fíjate, diez niños, leyendo cada uno una petición… y han pedido por la abuelita, los papás, los primitos…”.
Se acercan fechas de primeras comuniones. Con el risgo de hacer celebraciones sobre todo “monas” y querer aprovechar la liturga para que los niños “hagan cosas”. Y encima todos encantados: “fíjate, diez niños, leyendo cada uno una petición… y han pedido por la abuelita, los papás, los primitos…”.
domingo, 15 de enero de 2012
Lugares de Encuentro con el Señor
Chile es un país de encuentro. Por así decirlo, tenemos vocación de congregación. Y así como es hermoso encontrarse con personas que nos importan, ¿dónde podemos encontrarnos con el Señor?
Un lugar de encuentro es la Liturgia y en especial, la celebración de los sacramentos de la fe. Entre ellos, la eucaristía es el centro de la vida cristiana, personal y comunitaria. Es “lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo” (Documento de Aparecida N°251).
Ella es celebración, es la fiesta pascual del Señor, vivida por medio de signos en una comunidad congregada por la fe que brota de la Palabra. Nuestras debilidades en la vocación cristiana y en el impulso misionero se explican, en parte, por la poca participación en la celebración dominical de la Pascua del Señor. Y, en los muchos lugares en que, por carencia de presbíteros, no se puede celebrar la eucaristía, la comunidad se reúne presidida por un diácono, una religiosa o un ministro laico,
debidamente autorizado, a celebrar una Liturgia de la Palabra.
Área Eclesial
Conferencia Episcopal de Chile


20:14
Apuntes de Liturgia




